RESEÑA: La prima Rosamund

SINOPSIS DE LA EDITORIAL

El desenlace de la inolvidable trilogía de los Aubrey, un clásico esencial de la literatura británica.

Mientras los años veinte dan paso a la Gran Depresión, Mary y Rose se han convertido en pianistas famosas y son recibidas como estrellas en fiestas exclusivas, donde se codean con la élite más privilegiada. Pero las hermanas son incapaces de cerrar la brecha entre el presente y el pasado; además del dolor por las pérdidas familiares, también sufren por la marcha de la única persona que daba algún valor a sus vidas, la encantadora prima Rosamund.


En este arduo camino de maduración emocional y artística se esconde, sin embargo, el más delicioso de los descubrimientos para Rose: el amor, reflejado magistralmente con todo el poder de una sensualidad aún por explorar. En esta conclusión de la trilogía de los Aubrey las renuncias y dificultades que conlleva la vida adulta no consiguen interponerse en uno de los anhelos más férreos, el de reconciliarse, a pesar de todo, una y otra vez con la vida.




Título: La prima Rosamund (Cousin Rosamund)

Autor: Rebecca West
EditorialSeix Barral
Idioma original: Inglés
Idioma traducción: Castellano
Traductor: Andrés Barba Muñiz
Páginas 456
Año publicación:  1956
Edición reseñada:  2021

ISBN: 9788432239380


La prima Rosamund cierra la trilogía de los Aubrey, una saga familiar que Rebecca West ha ido construyendo con una mirada fina, psicológica y profundamente humana. Quien llegue hasta esta tercera entrega lo hará ya con un vínculo creado con la familia, con sus contradicciones, sus silencios y sus equilibrios frágiles. No es una novela para empezar desde cero, sino para continuar un camino ya iniciado.

En este volumen, la aparición de Rosamund introduce nuevas tensiones en el entramado familiar. Más que un simple personaje añadido, funciona como un espejo que refleja dinámicas latentes, afectos ambiguos y viejas lealtades que nunca han terminado de resolverse. West vuelve a demostrar su enorme capacidad para explorar las relaciones humanas sin subrayados, dejando que las emociones se filtren en gestos pequeños, en conversaciones aparentemente inocentes, en decisiones que revelan más de lo que esconden.

La fuerza de la novela sigue estando en la construcción psicológica de los personajes. No hay héroes ni villanos claros, sino personas complejas, contradictorias, llenas de zonas grises. La autora observa a sus criaturas con una lucidez implacable, pero también con una cierta compasión, permitiendo que el lector saque sus propias conclusiones.

El ritmo es pausado, reflexivo, muy coherente con el tono de toda la trilogía. No busca grandes giros ni impactos dramáticos, sino una acumulación progresiva de matices, de tensiones soterradas, de pequeñas fisuras en la convivencia familiar. Es una lectura que exige atención y una cierta disposición a dejarse llevar por los matices.

Aunque La prima Rosamund funciona como cierre formal de la trilogía, no ofrece una sensación de final cerrado. Al contrario, deja la impresión de que la vida de los Aubrey podría seguir desarrollándose indefinidamente, como ocurre en cualquier familia real. No hay conclusiones definitivas ni grandes resoluciones, sino una continuidad vital que refuerza la verosimilitud del conjunto.

Este tercer libro confirma la solidez del proyecto narrativo de Rebecca West y deja una sensación de acompañamiento prolongado, de haber convivido con unos personajes que ya forman parte del propio paisaje lector. Un cierre que no clausura, sino que deja abiertas las puertas a la imaginación y a la memoria.


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