RESEÑA: Mariona
SINOPSIS DE LA EDITORIAL
Catalunya viu l'esclat d'uns anys decisius... El 1824, a la vila de Gràcia, la jove Mariona està a punt de casar-se. La vida, humil i senzilla, li somriu. Pero els anys que es preparen són els d’un segle convuls. Al voltant, d’ella, del seu home i els fills i nets, en la seva lluita per la supervivencia, el remolí de la historia hi vessarà revoltes i repressions, la dramàtica industrialització del país i la primera vaga general, les llavors del republicanisme, la maçoneria i la Renaixença. I sempre amb l’amenaça latent de les lleves, les temudes lleves que s’enduen els fills a morir lluny. El país canvia i la Mariona —la seva consciencia de dona i ciutadana—, tambe. De la mà de la Mariona i la seva revolta vital, Pilar Rahola ens descobreix un segle abrandat i turbulent.
Título: Mariona
Editorial: RBA La Magrana
Más que una novela centrada en las emociones o en la construcción profunda de los personajes, Mariona intenta funcionar como un recorrido por la historia de Cataluña del siglo XIX, especialmente en Barcelona, con incursiones constantes en otras épocas. Sin embargo, ese recorrido no acaba de ser ni amplio ni sólido: se percibe más como un intento que no termina de cuajar. No es fácil hacer un libro de historia a partir de una novela, ni una novela a partir de un libro de historia, y aquí ese equilibrio propio de la novela histórica no acaba de encontrarse.
Pilar Rahola utiliza la vida de Mariona, un personaje ficticio, como hilo conductor para enlazar episodios históricos, recuerdos familiares y relatos transmitidos de generación en generación: “el abuelo me explicó…”, “la abuela, mientras comíamos, recordaba la revuelta de…”. Cualquier situación sirve como excusa para introducir un nuevo episodio del pasado. El propósito es claro: situar a la protagonista dentro de su contexto histórico. El problema es que muchas de estas digresiones interrumpen el flujo narrativo y hacen que la historia de Mariona pierda fuerza y continuidad.
El enfoque, además, resulta muy marcado ideológicamente. Aunque en algunos momentos se intenta suavizar la mirada hacia España o Francia, el posicionamiento catalanista de la autora es evidente y acaba condicionando el tono general del libro. Esta carga partidista puede alejar a quienes busquen una narración más equilibrada o menos militante.
A partir de la segunda mitad, el relato gana algo más de coherencia. Las referencias históricas —las huelgas, la figura de Prim, el reinado de Isabel II— empiezan a integrarse mejor en la vida de la protagonista y encuentran una justificación narrativa más clara. En ese tramo, las explicaciones históricas dialogan con la experiencia de Mariona y el conjunto resulta más armónico.
Mariona queda instalada en una tierra de nadie: no acaba de ser una novela que seduzca por sus personajes ni un relato histórico plenamente articulado. La intención es interesante, pero el desequilibrio entre ambos planos hace que la lectura avance con cierta irregularidad y que el hilo narrativo se diluya con demasiada frecuencia. Al cerrar el libro queda la sensación de un proyecto ambicioso que no termina de encontrar su forma, de un querer y no poder que deja más ideas que emoción, más discurso que verdadera experiencia novelística.


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